miércoles, 19 de noviembre de 2014

La importancia de la alegría

Según el gran pedagogo, el padre Poveda (1874-1936), promotor de nuevas técnicas en la educación, fundador de las academias de Santa Teresa y de la Institución Teresiana, escribía a las profesoras y alumnas en un folleto editado en Oviedo en 1912:
La alegría de que hablamos: es la nacida de la paz interior es el testimonio de la buena conciencia, es el reflejo de la tranquilidad del alma, es el fruto del amor y de la santidad.
Para estar alegres: no hace falta otra cosa que la gracia de Dios, téngase tal o cual edad, pero claro está que la alegría es diferente en sus manifestaciones a los veinte años que a los ochenta.
La alegría: hace breve el tiempo, llevaderos los estudios y la disciplina, fácil la vida, amables las personas, simpática y atractiva la virtud, y en suma...convierte en cielo la tierra.
San Ambrosio dice:"El que practica la virtud está tranquilo, contento y estable. Dios le reserva el don precioso de la paz y de la alegría."
 San Bernardo añade: " Vivid bien ; de esta manera  estaréis siempre en  alegría. Que la gracia de Dios tenga su trono en la Academia y así todas estaréis alegres." 
(Fuente: Palabra para la alegría de José Mª).   
San Francisco de Asís, quiso que su alegría fuese vivida también por sus frailes. Deseaba que se alegraran en la pobreza.Que encontraran la perfecta alegría, no en los honores, en las obras maravillosas, sino en la prueba soportada por amor a Cristo.Consideraba que el estar alegres era un don del Espíritu y un deber de gratitud para con Dios, nuestro padre.
Mª Ana Mogas ( nuestra fundadora) decía: "Gozaos en las tribulaciones y trabajos de esta vida, recordando que cuando nos prueba el Señor más de cerca, nos consuela con su protección divina".
"Amaos con verdadera caridad las unas a las otras, así tendréis paz el alma y florecerá el seráfico vergel de la Divina Pastora".



  
    
    

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Profesión perpetua en Benin

Nos unimos a la alegría de nuestras hermanas Alphonsine y Odette por su profeción  perpetua el domingo 26 de Octubre de 2014 en Zagnanado (Benin).
Que el Buen Pastor bendiga  vuestras  vidas, para que hagais  realidad el deseo que tiene sobre vosotras y seais  Sus mensajeras  con vuestra presencia  en la vida diaria.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Testigos de la fe

El domingo 13 de octubre de 2013, en Tarragona,  tuvo lugar la beatificación de 522 mártires del siglo XX en España
Hoy, 6 de octubre, la Iglesia celebra su memoria. 
Entre ellos, están nuestras hermanas Asumpta, Isabel y Gertrudis, FMMDP, que dieron su vida por amor a Jesucristo, en Madrid, durante la persecución religiosa de 1936.
Transparentaron en su vida la bondad de Dios y manifestaron la firmeza de su fe hasta la muerte, resistiendo los ataques de la persecución.
Ellas se sentían felices en su vocación. No tenían otro objetivo que gastar su vida como Cristo, haciendo lo que Él hizo:

  • Vivían con un claro ideal: transmitir la bondad de Dios a todas las personas.
  • Se sentían felices de ser seguidoras de Jesús viviendo las bienaventuranzas en humildad, sencillez y caridad.
  • Prodigaron el servicio, la entrega generosa, el amor y sacrificio, al estilo de María Ana, en las comunidades en que vivieron y antes las necesidades que descubrían a su alrededor.

Eran personas sencillas, cristianas que tomaron en serio su bautismo y siguieron fielmente a Jesucristo como FRANCISCANAS MISIONERAS DE LA MADRE DEL DIVINO PASTOR. En la sencillez de lo cotidiano entregaron su vida y dieron testimonio de su fe. Ellas nos alientan y estimulan en el caminar de cada día.
Hacer memoria de estas hermanas nuestras, "Testigos de la fe con su vida y con su muerte" nos invita a preparar nuestro corazón para que el Amor y el Sacrificio, sean el camino irrenunciable de servicio y entrega a los hermanos y hermanas más necesitados.


Un abrazo a Óscar, el niño que jugaba a ser obispo


Óscar tiene 20 años y una sonrisa que llama la atención. Desde que era un crío vive en el Hogar Santa María de la Vida, que las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor tienen en Madrid para acoger a niños con dificultades, donde le han ayudado a vivir feliz a pesar de sufrir, entre otras complicaciones, espina bífida. 
De pequeño jugaba a ser obispo, y hoy dice que es “muy amigo de Jesús”, y que, por eso, “le doy gracias a Dios todos los días, porque me ha dado la vida”.
El pasado sábado, Óscar tenía una enorme ilusión en poder saludar al nuevo obispo en su toma de posesión, “porque es muy amigo de Jesús, como yo”. Al terminar la misa de toma de posesión, Óscar se acercó al presbiterio acompañado de la hermana Susana, de la Divina Pastora, pero el personal de seguridad les pidió que se pusieran a la cola para mantener el orden. Sin embargo, alguien le dio el soplo a monseñor Osoro, que, cuando lo vio acercarse en su silla de ruedas, pidió al equipo de seguridad que le hiciesen un hueco, hizo esperar a las autoridades a las que estaba saludando, y se fue a bendecirlo, a abrazarlo y a charlar con él.

Tan emocionado estaba Óscar después que no le salían las palabras. “Es muy majo. Y muy bueno”, dice un ratito después del abrazo con don Carlos. Y con una alegría difícilmente descriptible, explica que, a su nuevo obispo, “le pido que le pida a Dios que me siga ayudando y me cuide siempre. Porque a mí Dios me hace muy feliz. A lo que la hermana Susana añade, “y hoy, todavía más feliz, porque tenía una ilusión enorme por saludar al obispo. Sólo con este gesto, ya se ve que monseñor Osoro tiene el corazón puesto en Cristo”.

sábado, 1 de noviembre de 2014

BIENAVENTURADOS TODOS LOS SANTOS


Sorprendentes y deseadas, admiradas y difíciles de cumplir, las bienaventuranzas son una buena noticia, una proclamación del evangelio. Sin duda alguna, cuando las pronunció Cristo por primera vez causaron estupor. Irritación en los ricos, apegados a sus yuntas, casas y campos, poco disponibles. Admiración en otros, en los pobres, hambrientos de espíritu, a saber: de justicia, honradez, trato humano, intención recta, veracidad, perdón y paz.
La Iglesia proclama hoy las bienaventuranzas en todos los rincones del mundo donde se reúnen cristianos. En nuestros días hay dichosos y bienaventurados porque, aunque escondidos o inadvertidos, hay humildes con corazón generoso, afligidos que comunican paz, justos que padecen violencias sin odios o rencores, artesanos de la paz, valientes que sufren incomprensiones y malos tratos.
El evangelio recuerda hoy el amplio número de bienaventurados que llamamos santos, sin corona tal vez y sin altar, simples y pobres, con un amor fraterno responsable.
La santidad renace siempre bajo nuevas formas. No es una virtud que resulta insuficiente cuando se prueba, sino que no se prueba porque resulta dura. Es exigente la santidad porque lo es el Espíritu de Dios, al que el Nuevo Testamento repetidas veces llama santo.