martes, 24 de mayo de 2016

Presentación de nuestro vídeo: "La alegría de seguirle"


Con este vídeo queremos expresar lo más significativo de nuestra vocación, lo que nos ha marcado al ir respondiendo a la llamada de amor que el Señor nos hace, desde el ser franciscanas.

Desde nuestra alegría damos a conocer lo que más nos ayuda, lo más importante, lo que nos motiva y expresamos el desafío que conlleva seguir a Jesús de Nazaret hoy.

A su vez, nuestro mayor deseo es testimoniar y demostrar a otros jóvenes la alegría de seguir a Jesucristo, comunicarles que sí es posible también hoy y que hemos encontrado nuestro sentido, nuestro norte en caminar de la mano Jesús, sabiendo que él nunca nos abandona.


miércoles, 18 de mayo de 2016

El Papa a las consagradas: una Comisión estudiará el diaconado femenino

Una comisión que estudie la cuestión del diaconado de las mujeres y aclare los motivos por los cuales no se les permite a las consagradas la homilía de la misa. Son dos de los muchos temas delicados a los que respondió el Papa Francisco durante el encuentro con la Unión de Superioras Mayores (UISG), la mañana del jueves 12 de mayo en el Aula Pablo VI.

En el largo diálogo, el Papa invitó a las consagradas a evitar los riesgos del "feminismo" y de la "servidumbre" en la Iglesia en lugar del "servicio".

Varias preguntas subdivididas en cuatro bloques, concretas, directas, al estilo de Francisco, sobre cuestiones que las consagradas del mundo advierten como urgentes, y para las cuales piden respuestas claras”.

Mirada femenina en la Iglesia

El primer tema se refirió a la presencia de las mujeres en los procesos de toma de decisiones de la Iglesia. El Papa Francisco se dice de acuerdo a un aumento de responsabilidades en los distintos niveles de parte de personalidades femeninas, en los casos en que no exista la jurisdicción que esté conectada al orden sagrado. Esto se debe - dijo - a que la mirada de una mujer puede contribuir a enriquecer sea el proceso de elaboración de una decisión, sea aquel ejecutivo.

Comisión de estudio del diaconado permanente a las mujeres

En el subrayar luego como son ya protagonistas en el servicio a los pobres y enfermos, en la catequesis y en muchos otros ministerios de la iglesia, las consagradas presentaron el tema de la apertura a las mujeres del diaconado permanente, con referencia a la Iglesia primitiva. Francisco recordó que el antiguo papel de las diaconisas no está todavía muy claro y dijo que estaba dispuesto a interesar sobre el tema a una Comisión de estudio.

Las mujeres y la homilía en las misas

Las religiosas también piden al Papa la posibilidad de pronunciar la homilía durante la misa. El Papa distingue entre la predicación pronunciada durante una Liturgia de la Palabra - que puede ser realizada sin dificultad por una mujer, consagrada o laica - de la Liturgia Eucarística, en la que la homilía está relacionada con la presidencia de la celebración, que es propia del sacerdote. Más bien, el Santo Padre exhorta a estar en guardia ante dos tentaciones: la del feminismo - porque la mujer vive en la Iglesia con la alta dignidad que viene de bautismo – y aquella muchas veces estigmatizada del clericalismo, que se verifica cuando los sacerdotes pretenden guiar solos, las propias parroquias, sin estimular la sinodalidad y la colaboración, con el apoyo de los laicos que por comodidad se dejan "clericalizar".

Presentes donde se decide

Hablando de una mejor inserción de las consagradas en la vida de la Iglesia, el Papa auspicia su presencia en las asambleas del dicasterio de los religiosos y en las asambleas en las que se debaten cuestiones de su pertinencia.

Servicio no servidumbre

Francisco se detiene luego a apreciar la maternidad que religiosas y consagradas expresan en el cuidado de las diversas formas de marginación y al mismo tiempo estigmatiza la distorsión de la que en algunos casos es sujeto el servicio desarrollado por las monjas, por ejemplo cuando su presencia está dedicada al cuidado no de las almas sino exclusivamente al servicio servil de una canónica.

El Código se puede cambiar

Un ulterior bloque de preguntas pone de relieve el trabajo de reforma en acto en muchas Congregaciones e Institutos y de posibles dificultades de naturaleza canónica. El Papa se ha manifestado favorable a la posibilidad también de aportar pequeñas modificaciones a la ley de la Iglesia, con tal que – afirma– ello sea siempre el resultado de un profundo discernimiento por parte de las autoridades competentes.

Difícil el “para siempre”

Una pregunta pone al descubierto el sentido de lo provisorio que cuestiona a muchos jóvenes frente a un compromiso para la vida. Francisco, concuerda, indicando lo afirmado en la ”Amoris Laetitia” y relevando otra vez el problema de la escasa preparación de los novios al matrimonio. Acerca la vida consagrada, el Papa recuerda el ejemplo de San Vicente de Paul que por un determinado tipo de servicio había preferido el camino de los votos temporales.

Carismas, dinero y pobreza

Son severas las palabras con las que Francisco se detiene sobre aquel tipo de “mercado” al que a veces se asiste con ocasión de la solicitud de contribuciones para la administración de los Sacramentos y solicita a la vida religiosa a custodiar el valor de la pobreza, que protege de errores y derivaciones de los carismas, sin subvaluar la necesidad de cuidar la administración de los bienes.

Místicas no quiere decir “momias”

Una pregunta se concentra sobre la etiqueta de “activistas sociales” que tantas religiosas se ven adosar mientras desarrollan su servicio entre los más pobres. Ciertamente toda consagrada – afirma el Papa – debe tener una vida mística, pero eso no quiere decir, agrega, ser una “momia”. Si el carisma pide servir, hay que hacerlo, no obstante el riesgo de malas lenguas o calumnias. 

Sepan descansar

Francisco termina invitando a las consagradas a dar el espacio justo al reposo y a no descuidar a las hermanas ancianas o aquellas enfermas: ellas son la memoria del instituto con su experiencia y sabiduría.

vidimusdominum.org

viernes, 13 de mayo de 2016

VEN ESPÍRITU SANTO

                                            
Ven, Espíritu Creador, e infunde en nosotros la fuerza y el aliento
de Jesús. Sin tu impulso y tu gracia, no acertaremos a creer en él; no nos
atreveremos a seguir sus pasos; la Iglesia no se renovará; nuestra
esperanza se apagará. ¡Ven y contagiarnos el aliento vital de Jesús!
Ven, Espíritu Santo, y recuérdenos las palabras buenas que decía
Jesús. Sin tu luz y tu testimonio sobre él, iremos olvidando el rostro
bueno de Dios; el Evangelio se convertirá en letra muerta; la Iglesia no
podrá anunciar ninguna noticia buena. ¡Ven y enséñanos a escuchar solo
a Jesús!

Ven, Espíritu de la Verdad, y haznos caminar en la verdad de
Jesús. Sin tu luz y tu guía, nunca nos liberaremos de nuestros errores y
mentiras; nada nuevo y verdadero nacerá entre nosotros; seremos 
como ciegos que pretenden guiar a otros ciegos. ¡Ven y conviértenos en
discípulos y testigos de Jesús!

Ven, Espíritu del Padre, y enséñanos a gritar a Dios «Abba» como
lo hacía Jesús. Sin tu calor y tu alegría, viviremos como huérfanos que
han perdido a su Padre; invocaremos a Dios con los labios, pero no con
el corazón; nuestras plegarias serán palabras vacías. ¡Ven y enséñanos a
orar con las palabras y el corazón de Jesús!
Ven, Espíritu Bueno, y conviértenos al proyecto del «reino de Dios»
inaugurado por Jesús. Sin tu fuerza renovadora, nadie convertirá
nuestro corazón cansado; no tendremos audacia para construir un
mundo más humano, según los deseos de Dios; en tu Iglesia los últimos
nunca serán los primeros; y nosotros seguiremos adormecidos en
nuestra religión burguesa. ¡Ven y haznos colaboradores del proyecto de
Jesús!

Ven, Espíritu de Amor, y enséñanos a amarnos unos a otros con el
amor con que Jesús amaba. Sin tu presencia viva entre nosotros, la
comunión de la Iglesia se resquebrajará; la jerarquía y el pueblo se irán
distanciando siempre más; crecerán las divisiones, se apagará el diálogo
y aumentará la intolerancia. ¡Ven y aviva en nuestro corazón y nuestras
manos el amor fraterno que nos hace parecernos a Jesús!

Ven, Espíritu Liberador, y recuérdanos que para ser libres nos
liberó Cristo y no para dejarnos oprimir de nuevo por la esclavitud. Sin
tu fuerza y tu verdad, nuestro seguimiento gozoso a Jesús se convertirá
en moral de esclavos; no conoceremos el amor que da vida, sino
nuestros egoísmos que la matan; se apagará en nosotros la libertad que
hace crecer a los hijos e hijas de Dios y seremos, una y otra vez, víctimas
de miedos, cobardías y fanatismos. ¡Ven, Espíritu Santo, y contágianos
la libertad de Jesús.