Identidad FMMDP

FRANCISCANAS

La consagración desde el ser franciscanas es lo que configura básicamente la identidad y misión como FMMDP, en el seno de las familias espirituales de la Iglesia. María Ana, desde el comienzo, quiere seguir al Señor al estilo de Francisco de Asís, eligiendo vivir el Evangelio según la Regla de la Tercera Orden Regular.

"Inspirada desde los comienzos en la espiritualidad de Francisco de Asís, adopta, ya en vida de nuestra Fundadora, la Regla dada por León X a los Terciarios Franciscanos, la que aparece unida a los Estatutos de 1875. En 1878, al hacerla partícipe de sus gracias, queda plenamente incorporada a la Familia Franciscana" (C 3)

"Miembros de la Tercera Orden Regular Franciscana tenemos el Evangelio como norma suprema de vida. Nos mantenemos en actitud de constante conversión, en fidelidad a la Iglesia. Las criaturas son para nosotras un encuentro con el Padre y una llamada a la fraternidad universal". (C 5)

Desde esta raíz franciscana, cuatro elementos expresan el "aire de familia" heredado del pobre de Asís:
  • Cultivo de la vinculación personal en fe y amor con el Altísimo Señor, Todo Bien, Sumo Bien, al que María Ana llama "Providente, Eterno Padre, Bondad inmensa", fuente de gozo, referencia y principio vital. Y junto al Padre, el Hijo, Jesús. El es la "suma bondad que merece ser amada, de infinitos amadores si los hubiera". En este marco, la oración adquiere carácter de mediación prioritaria en nuestra espiritualidad. Y las personas, los acontecimientos, las criaturas, la vida ordinaria, constituyen ocasión de encuentro con el Padre.
  • La fraternidad es para nosotras verdadero ámbito de Seguimiento. Hemos sido convocadas por el Señor y estamos llamadas a crear fraternidad desde la acogida, la sencillez, la presencia humilde... desde la vivencia del amor. Estar llamadas a ser hermanas es para nosotras un verdadero proyecto de vida.
  • A ejemplo de Francisco y María Ana, nuestro modo de vivir busca la simplicidad del que ha elegido ser pobre como Cristo pobre... (C 37). La opción por la pobreza evangélica acompaña como una costante la vida de la Fundadora y la tradición congregacional, siendo dinámica referencial de radicalidad en nuestro carisma, enlazado al de Francisco.
  • Con un estilo de vida apostólica vinculado a la tradición de la Tercera Orden, sirviendo a la Iglesia y al mundo a través de la educación cristiana de la infancia y juventud, de la presencia en el ámbito de la salud, en variadas obras benéfico-sociales, misión "ad gentes" y siempre en disponibilidad para "otras obras de caridad que los prelados de los respectivos lugares aconsejen..."

MISIONERAS


En cualquier tarea, bajo pluralidad de formas y estilos, todas unidas en una misión común: "ser signo de la bondad de Dios a los hombres" (C 101), "del amor gratuito y misericordioso de de Dios" (C 110), como "mensajeras del amor de Dios" (C 116)

"Ejercemos la misión que la Iglesia nos confía en fidelidad al carisma de María Ana Mogas y a la tradición congregacional. Por ello, considerando a Dios en el prójimo con preferencia a los pobres y necesitados, nos dedicamos a la evangelización en educación y promoción humano-cristiana, asistencia sanitaria y social y en misiones. Asimismo atendemos otros campos apostólicos donde sea reclamada nuestra presencia y que estén de acuerdo con nuestra espiritualidad y estilo congregacional". (C 8)

de la MADRE DEL DIVINO PASTOR


Todo bajo la atenta mirada de María, Madre del Divino Pastor, considerada desde la fundación como la "Suprema Abadesa" del Instituto.
El amor a María, Divina Pastora, ha marcado la espiritualidad y la vida de María Ana y, según su deseo expreso en su bendición, debe marcar también la espiritualidad de toda franciscana y ser presencia viva en cada una de ellas. En fidelidad a este amor, que quiere transmitir a sus hijas, establece en la Congregación prácticas, días, momentos especiales dedicados a la Madre.
Las Constituciones actuales son una invitación al crecimiento en el amor a María, Divina Pastora, y a vivir, como ella, la llamada de su Hijo, en la misión hoy como guías en medio de los hermanos y seguidoras del Señor.

"Nuestra titular es María, Madre del Divino Pastor, considerada por nuestra Fundadora y sus compañeras como Suprema Abadesa. Ella es ideal y estímulo de nuestra vida consagrada y la damos a conocer, con amor filial, en nuestro apostolado". (C 6)






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