Beatificación en Tarragona

Las hermanas Asumpta, Isabel y Gertrudis, FMMDP, dieron su vida por amor a  Jesucristo, en Madrid, durante la persecución religiosa de 1936. Obligadas a afrontar la violencia dentro de las circunstancias históricas que les tocó vivir y conscientes de querer seguir a Jesús por el camino de la cruz, no manifestaron ningún temor: siguió vivo en su corazón el confiado abandono en la voluntad de Dios.Transparentaron en su vida la bondad  de Dios y manifestaron la firmeza de su fe hasta la muerte, resistiendo los ataques de la persecución. Ellas se sentían felices en su vocación. No tenían otro objetivo que gastar su vida como Cristo, haciendo lo que Él hizo:
- Vivían con claro ideal: transmitir la bondad de Dios a todas las personas.
- Se sentían felices de ser seguidoras de Jesús viviendo las bienaventuranzas en humildad, sencillez y caridad.
- Prodigaron el servicio, la entrega generosa, el amor y sacrificio, al estilo de Maria Ana, en las comunidades en  que vivieron y ante las necesidades que descubrían a su alrededor.

La celebración de la beatificación en Tarragona fue un gran acontecimiento para el grupo del noviciado por dos motivos:
- Es la  primera vez que nosotras participamos y vivimos esta realidad eclesial y congregacional.
- El testimonio de nuestras hermanas que dieron sus vidas antes que negar a Cristo.

Así lo vivimos:

FotografíaPara mi fue muy interesante participar en la beatificación de los mártires, incluidas nuestras 3 hermanas mártires que también fueron testigos de la fe.Yo creo que cuanto más son perseguidos  los cristianos  y muertos a causa de su fe en Cristo, aumenta más la paz, fraternidad, unión y la propia fe. Es un gran don de Dios que los mártires tuvieron, no es fácil entregar la vida.  Inmaculada

Es una experiencia emocionante, donde la alegría se hizo presente, por todo los mártires y de modo especial por nuestras hermanas.
Me llamó la atención la pasión de San Fructuoso y sus dos  diáconos,  la homilía de Don Angelo Amato basada en las realidades cotidianas en que invitaba a todos los cristianos poner una mirada limpia en los mártires y desde ellos  saber ver el camino perdón y conversión que es fundamental en la vida de todo el discípulo de Jesús. Georgina

Fue una gran emoción  para mí de asistir a la beatificación de los 522 en la que tres hermanas nuestras fueron beatificadas el domingo 13 de Octubre. Doy gracias a Dios por haber vivido este acontecimiento que me lleva meditar en profundidad mi fe, preguntándome cuál es el testimonio que doy cada día de la verdad del Evangelio y  cómo vivo  el martirio en las pequeñas cosas de cada día.
Que el Señor  nos  ayude para que nosotras las jóvenes de hoy por intercesión de los mártires que murieron por la fe, también nos  mantengamos fuertes en la confesión de su nombre. Angèle

Para mí la experiencia de Tarragona fue muy importante, porque fue la primera vez que asisto a una beatificación y aún más porque entre los 522 beatos se encuentran nuestras hermanas: Asumpta, Isabel y Gertrudis. Doy gracias  Dios por haber tenido la suerte de poder participar en la misa de la beatificación; lo he vivido con emoción y devoción, por el testimonio de nuestras hermanas. El momento mas emotivo e inolvidable para mí fue cuando quitaron la tela y aparecieron las imágenes de los nuevos beatos; me he sentido muy feliz, y noté que todos, hermanas y laicos, estábamos contentísimos. La vida de las mártires es para mí un ejemplo de entrega y fidelidad a Cristo. Domingas

Para mí la experiencia de Tarragona fue especial, única y emotiva, porque nunca he participado en una misa de Beatificación; fue una sorpresa  inesperada en mi vida, por eso agradecí inmenso a Dios la oportunidad de estar aquí en España, y después agradecí  a la Iglesia que ha aceptado que tenga lugar esa beatificación; al final agradezco a nuestra  Congregación por las hermanas que han dado sus vidas a causa de la fe que profesaron, por no negar a Cristo. Que sus testimonios me ayuden a dar testimonio de mi fe. Clementine

La fe es un testimonio muy grande en nuestra vida. Por eso esta beatificación de los mártires fue para mí una experiencia muy profunda y fuerte que no se puede olvidar. Me gustaron las palabras que el Obispo repetía en su homelía: "Esta celebración es un momento de bendición, de paz y de perdón a los  que nos persiguen". Fueron  modelos de fe y amor para dar luz y fortaleza  a nosotros que deseamos seguir  sus huellas con valentía y humildad  el misterio del evangelio en nuestra sociedad de hoy. Que el espíritu de Dios me ayude a permanecer firme en las tribulaciones como ellos. Françoise

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