domingo, 2 de septiembre de 2018

¡Dar lo mejor para recibir lo mejor!

Este verano nos convencimos de que dando lo mejor y abriendo el corazón, recibimos lo mejor Y MÁS, y ese más no es cualquier cosa, son gestos, palabras, testimonio, cercanía, confianza y sobre todo FRATERNIDAD; y es que tuvimos la oportunidad de vivir nuestra experiencia de verano en Benavides de Órbigo, en la comunidad de hermanas mayores de nuestra congregación.

Ha sido una experiencia inolvidable y enriquecedora para todas, tanto para las hermanas como para nosotras, y esto fue posible porque cada una dio de si misma lo mejor. Cuando decimos que ha sido enriquecedora, nos referimos a que todo lo que hicimos cada día estaba entrelazado: comunidad- trabajo, fraternidad-encuentro con Dios, testimonio- escucha, cada cosa no hacia más que ayudarnos a vivir la experiencia al máximo, y que nos motiva a seguir viviendo nuestro camino a profundidad.

Otra de las cosas que ha marcado mucho nuestra experiencia es reafirmar que cada hermana es un don para la congregación, ellas lo han dado todo y lo siguen dando desde sus posibilidades y en la etapa de vida en que se encuentra cada una; son ejemplo de entrega, fidelidad, perseverancia, y de que el Reino de Dios se va construyendo desde lo sencillo, desde la simpleza de saberse sostenido en todo momento por Él.

No faltaron momentos de risa, de compartir, de bailar, de cantar... en fin, de celebrar la vida con sencillez.
Estamos muy agradecidas con Dios por haberse reflejado en cada una de las hermanas, por permitirnos dar de lo que tenemos y recibir lo que nos brindaron, y agradecidas con las hermanas por su acogida, por hacernos sentir siempre en casa y por todo los detalles que recibimos de ellas.

No olvidemos que cuando nos entregamos con amor desinteresado recibimos más de lo que nos imaginamos.




FOTOS

2 comentarios:

  1. Me alegro y os felicito por todo lo que habeis vivido en vuestra experiencia con las hermanas de Benavides. Mucho ánimo y adelante.

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  2. Qué alegría ver caras conocidas. Reconozco a la M. Josefa en la primera foto. Dadla un beso enorme de mi parte, pues nos alegraba con sus risas, sus bailes y sus bonitas palabras siempre a mí y a todos mis compañeros y a todos los alumnos del Colegio Divina Pastora de Arenas de San Pedro el tiempo que estuvo con nosotros.

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