Fiestas Institucionales FMMDP. San Francisco y María Ana Mogas.

La caridad fue el faro que iluminó la vida de María Ana. Todos cuantos la trataron descubrieron que de su oración y contemplación del Dios Amor, se derramaba en ella la suavidad y dulzura de una madre que atendía a todos —sin distinción—, que tenía una sensibilidad especial y un trato delicado para dar preferencia a los más necesitados de bienes espirituales o materiales.
Llegado el momento de su partida al Padre, agotada físicamente por la enfermedad que padeció los últimos ocho años de su vida, la madre Mogas, con la seguridad del deber cumplido como educadora y pedagoga del carisma recibido, dicta su testamento que es cuidadosamente recogido por las hermanas allí presentes y transmitido a las generaciones venideras: «Hijas mías: amaos como yo os he amado, sufríos como yo os he sufrido. Caridad, caridad verdadera, amor y sacrificio».
Es el 3 de julio de 1886, en la villa de Fuencarral (Madrid), cuando a las 12 del mediodía Dios nuestro Señor hace realidad su deseo tantas veces expresado en la oración jaculatoria: «¿Cuándo te veré, Dios mío, cuándo?».
Que su testimonio de caridad —amor y sacrificio— fortalezca nuestro caminar por las sendas de las virtudes que la condujeron al gran día de la manifestación solemne de su bienaventuranza, que aquí, con gozo, celebramos con toda la Iglesia.
El 6 de octubre de 1996 fue beatificada María Ana por el papa Juan Pablo II, quien estableció que la fiesta de la nueva Beata se celebre el 6 de octubre.
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