Subida Cuaresmal


«'Misericordia quiero y no sacrificio' (Mt 9,13).Las obras de misericordia en el camino jubilar»




La misericordia divina nos impulsa a amar al prójimo, animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo”. Y es que las obras de misericordia son la segunda forma que el Papa propone para vivir con mayor intensidad esta Cuaresma.

 “Reflexionar sobre las obras de misericordia corporales y espirituales será un modo de despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina”, profundiza Francisco.

“La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia”, clama Bergoglio en este mensaje para la Cuaresma 2016. “Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados; mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales”.

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