Excursión a Montserrat

El sábado 19 de setiembre, fui al Santuario de Nuestra Señora de Montserrat, con las hermanas de la comunidad del colegio (Granollers) en el que estoy realizando mi experiencia comunitaria. Ha sido una oportunidad, una suerte y una gran alegría. Contemplar aquel paisaje maravillosamente increíble, me impactó mucho ver como se han formado las montañas en ese lugar, y la vivencia de pisar donde nuestra madre fundadora dejó sus huellas, es una experiencia que se vive pero difícil explicar.   
Este recorrido nos hizo recordar el gesto que María Ana hizo cuando subió  a este Santuario con las otras hermanas para rezar a la Virgen: como ella asistimos a la misa conventual, después nos dirigimos donde está la placa,  allí tuvimos la celebración comunitaria, y recordando el gesto de María Ana  que cuenta M. Angélica Paz en su libro. "María Ana Mogas Fontcuberta" "...después de los momentos de oración y encuentro con el Señor visitaron los rincones del Santuario y al mediodía en un recodo del camino junto a una fuente, compartieron un poco de pan y un trozo de tortilla". nosotras, allí también compartimos  un pincho de  pan con tortilla. Desde este gesto percibimos que María Ana nos enseña el amor a la Virgen y a tener momentos que ayudan a vivir la fraternidad.
  
  Ante nuestra Madre de Montserrat hemos pedido como lo haría María Ana: por nuestro mundo que sufre en tantos hombres desplazados de su tierra por las guerras, el terrorismo, por la falta de lo necesario para vivir dignamente. por la Iglesia, por nuestro Instituto,  por nuestra comunidad y por cada una de nosotras.
Esta espiritualidad mariana, que tanto marca su vida y obra  tiene una expresión especial en los años de Capellades.
 Aunque hoy tenemos o hemos tenido la oportunidad de ir al Santuario en autobús, María Ana  en su tiempo, salió de madrugada, lo hizo a pie, caminando seis horas.Era un camino empinado. El calor y el cansancio se notaba en el cuerpo. Van en ayunas porque quieren comulgar allí. Hacia las once cuando el sol hace sentir más sus efectos, llegan al santuario de la Morenata. Y María Ana olvidando el cansancio y de cuanto la rodea, se postra de rodillas ante la Santa Imagen permaneciendo en oración profunda. Comulgan y dan gracias.( lo cuenta el libro : M.Angélica Paz)

Inmaculada Tiago










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